Un piso para la familia
En septiembre de 2026 compramos un ático dúplex en L'Hospitalet de Llobregat para convertirlo en nuestra casa. Tenemos dos hijos pequeños y queríamos terminar la reforma cuanto antes para poder mudarnos.
Habíamos hecho un esfuerzo económico grande para comprar la vivienda, así que la reforma tenía que salir bien: en presupuesto y en plazo. Teníamos mucha ilusión.
Una recomendación de confianza
Llegamos al primer reformista a través de una persona conocida que nos lo recomendó. Confiamos en esa recomendación. El presupuesto era de 14.970 € y el contrato fijaba el final de la obra para el 14 de octubre.
- 14 de septiembreEmpieza la obra.
- Finales de septiembreLas dos habitaciones de arriba tenían que estar terminadas. No lo estaban.
- Septiembre y octubreLe entregamos unos 6.665 € en varios pagos, 4.000 € de ellos para comprar los muebles de la cocina y el material de la escalera.
- 2 y 3 de octubreDeja de venir a la obra. Ni cocina ni escalera.
- 14 de octubreFecha de fin del contrato. La obra sigue a medias.
El material que nunca llegó
Unos diez días después de empezar, nos preguntamos dónde estaban los muebles de la cocina y el material de la escalera. La obra no avanzaba como esperábamos y lo que tenía que permitir continuar no aparecía.
Preguntamos muchas veces. Nos enseñó un documento de compra, pero los materiales que esperábamos nunca llegaron a casa. Nos explicó que el dinero había ido a otros materiales y a pagar a trabajadores que había contratado. Nada de eso lo habíamos acordado.
Le dimos dinero para comprar nuestra cocina. No teníamos forma de comprobar qué se había comprado, ni dónde estaba.
Intentamos arreglarlo hablando
Lo primero fue intentar resolverlo hablando con él y con la persona que nos lo había recomendado. Guardamos el contrato, los documentos de compra y las conversaciones.
También fuimos a los Mossos d'Esquadra. Nos dijeron que, al haber un contrato firmado, es un asunto civil: para recuperar el dinero hay que reclamar por la vía civil, con abogado. Seguimos en ello.
La obra tenía que seguir
No podíamos dejar la casa así. Buscamos a otro reformista, y esta vez lo hicimos de otra manera:
La obra avanza ahora fase a fase y sabemos en todo momento qué hemos pagado y qué está hecho.