"Para empezar necesito el 40 %, que tengo que comprar material." Es la frase más normal del mundo cuando pides una reforma, y a nosotros nos pareció razonable. Le dimos 4.000 € para la cocina y la escalera. No llegó ninguna de las dos.
Cuando hablamos con otra gente que había reformado, casi todos tenían una historia que empezaba igual: un pago grande al principio y, a partir de ahí, retrasos, excusas o directamente silencio.
Por qué el adelanto es el problema
No es que todo el que pide adelanto sea un estafador. El problema es lo que pasa después: con el dinero cobrado, la prisa la tienes tú, no él. Y si el material no aparece, no tienes forma de saber si se compró, dónde está o si se usó en otra obra.
Cómo lo hacemos ahora
Al firmar no pagamos nada. El primer pago es el día que el equipo empieza a trabajar en casa. El material lo compramos nosotros, en la tienda, a nuestro nombre, con la lista que nos da el reformista. Y la mano de obra va por fases: demolición, instalaciones, alicatado, montaje. Cada fase se paga cuando está hecha y la hemos revisado. El último 10 % queda para cuando no quedan repasos.
Al reformista le va bien: cobra cada pocas semanas por trabajo hecho y no tiene que adelantar material de su bolsillo.
"Es que nadie trabaja así"
Es lo primero que te van a decir. No es verdad: el que trabaja bien suele aceptarlo sin problema. Si alguien se niega en redondo a cobrar por fases, esa respuesta ya te está diciendo algo.
Una cosa del IVA que no sabíamos
En reformas de vivienda para particulares, la mano de obra puede ir con IVA reducido del 10 % cuando el material que pone el reformista no pasa del 40 % del total. Si el material lo compras tú, es más fácil cumplirlo. Pregúntalo cuando pidas presupuesto.
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